Sabias Que
4. La policía en el Nuevo Sistema de Justicia Penal.
Mando Único y ¿otras rutas de la institucionalidad policial?
Hacía una Policía Nacional
Muchas personas de nuestra patria creen en el “fantasma” del mando único, se basan, para ello, en un sustento poco técnico para asegurar el fracaso de éste.
La experiencia internacional dota de muchos ejemplos, países con historias similares han podido concluir el proceso y hoy, cuentan con una policía nacional basada en criterios de actuación homologada y resultados que saltan a la vista, con eficiencia policial por encima de cualquier incidencia criminal[1] y que termina por mejorar la percepción ciudadana.
Colombia, Chile, Ecuador, por citar algunos, coinciden en orígenes e historias con México, de hecho, la mayoría de los países del continente americano han pasado por alguna independencia y/o revolución dolorosa; también por movimientos sociales contemporáneos, todos ellos del siglo XX y que han alejado a las fuerzas armadas (dentro de éstas las policías) de su comunidad; guerras que los han enfrentado e inclusive divorciado por muchos años, y sin embargo, han vencido los mitos violentos del odio y se han reconciliado con la sociedad.
Algunos académicos, políticos, empresarios, funcionarios y ciudadanos se resisten al proceso de Mando Único sin entender la esencia de éste, sin analizar qué es el camino correcto para bajar los índices de corrupción e ineficiencia que han llevado a grados insospechados de impunidad y, en no muy pocos casos, a la ingobernabilidad de ciertas zonas del país; ignoran que un modelo de mando único es el que se necesita para aplicar a cabalidad el sistema penal acusatorio oral donde hemos decido transitar para dejar atrás los procesos inquisitorios y, de una vez por todas cumplir con la presunción de inocencia y el empoderamiento de la víctima.
Difícil será llegar a buen puerto en este nuevo sistema jurídico con una policía desarticulada y, precisamente, en la actualidad, a pesar de contar con aumentos presupuestarios importantes para seguridad se siguen teniendo policías disímbolas, desarticuladas, ineficientes y corruptas. Basta revisar las últimas estadísticas de percepción ciudadana para asegurar lo anterior.
Los principales detractores de esta idea suelen argumentar, entre muchas otras opiniones, las siguientes:
- Se pierde la autonomía municipal al renunciar al uso legítimo de la fuerza por parte de los presidentes locales, quienes se verán impedidos a hacer cumplir la Ley
- Se dotará de un excesivo poder a un funcionario (el que sea nombrado como Mando Único Nacional) al tener bajo su control a cerca de medio millón de policías, estado de fuerza superior a ejército y marina armada juntos.
- Se concentra la corrupción en pocos mandos que de vincularse con delincuencia organizada podrían desestabilizar aún más al país.
- Se militarizaría la seguridad pública a imagen y semejanza de las policías modelos, como la colombiana y la chilena subiendo la represión y bajando la proximidad social.
- Se privilegiarían mandos militares por presión de las propias secretarias de defensa y marina para tener el control político de la policía única lo que conllevaría a aumentar el estado de fuerza “militar”.
Estas cinco observaciones, estudiadas y analizadas a profundidad bajo una visión y perspectiva de Estado mas no de gobierno, pueden ser entendibles, sin embargo, también deben ser debidamente abordadas.
La autonomía municipal no deja de ser un “sueño” independentista consolidado en nuestra primera constitución que construye el régimen representativo, democrático, republicano y federal bajo el espíritu constituyente de 1824; que si bien debe estar vigente y ser respetado en los ingresos, egresos y servicios municipales, también lo es que en el caso de la seguridad pública debe ser modificado, simplemente porque los avances de la delincuencia y los retrocesos en materia de seguridad y procuración de justicia no dictan otra cosa más que modificar o de plano desaparecer lo que por décadas está comprobado que ha dejado de ser funcional para dar paso a un diagnóstico serio, una homologación por región, la conformación de un Mando Único y, de desarrollar todos los procesos técnicos, administrativos y jurídicos una Policía Nacional que, paradójicamente, lleve a consolidar la autonomía municipal. Para ello, se requieren cambios constitucionales en materia de servicios municipales contemplados en el artículo 115 de la carta magna.
En cuanto a la distribución excesiva de poderes a un solo funcionario, diría que si se llevan a cabo los procesos señalados en el párrafo anterior, pueden ser debidamente contrarrestados al pasar por escrutinio público a una terna constituida por especialistas en temas de seguridad por encima de políticos, una terna que sería propuesta por la sociedad, debidamente analizada y calificada por el Senado de la República. Una terna de aspirantes que su carta de presentación sea la elaboración y defensa de un Proyecto de Programa Nacional de Seguridad Pública ante las comisiones de seguridad pública y nacional del Congreso de la Unión. En términos generales, especialistas, emanados de la sociedad civil, con suficiente experiencia docente, administrativa y policial…. ¿los hay? Sí, la diferencia es que no pertenecen a grupos políticos, precisamente porque no se han dedicado a hacer política sino seguridad. Nadie los conoce aún.
La vinculación de este posible mando único con la delincuencia organizada quedará precisamente neutralizada si se cumplen los dos párrafos anteriores. Se dice, y se dice bien, que en muchos casos las estructuras criminales se relacionan con la política local, estatal y federal; que han generado una simbiosis perfecta, una se nutre de impunidad, la otra de ingresos; no es posible concebir delincuencia organizada sin corrupción política, y ésta, derrama su impunidad a los cuatro puntos cardinales, desde le policía municipal hasta los organismos nacionales de seguridad.
En cuanto a la militarización de la seguridad pública producto del Mando Único es una realidad, pero realidad que está operando desde el inicio del presente milenio; no es nada nuevo, y todos sabemos las razones del porque los militares y marinos mexicanos tuvieron que salir a la vía pública. La corrupción e ineficiencia político policial no tuvo otra opción; la falta de credibilidad por parte de la ciudadanía, las fortunas escandalosas de mandos que permanecen en la impunidad, los magros y/o pactados y maquillados resultados llevaron como resultado una generalizada impunidad que terminó en límites insospechados de inseguridad e ingobernabilidad en no pocos municipios del país. Las fuerzas armadas mexicanas tuvieron que alinearse, adaptarse y hasta generan un marco administrativo y normativo de intervención, el Plan DN-IV.[2]
¿Cómo se evitaría la tan criticada “militarización”? simple y llanamente, regresando la credibilidad ciudadana, respetando todos los procesos para crear un mando único real donde podrían participar, al igual que los civiles, aquellos militares en situación de retiro que tuvieran el perfil requerido para el puesto y estén en condiciones de concursar para alcanzarlo.
Así como los militares de alto rango, los ministros de la Suprema Corte, los presidentes de comisiones de derechos humanos y otros funcionarios de gran relevancia pasan por la aprobación del Congreso, se tendría que hacer lo mismo para el Comisionado del Mando Único Policial, quien será el responsable de conformar la Policía Nacional de todos los mexicanos.
El Proceso….
El Mando Único policial no puede ser un decreto, debe ser un proceso consensado que parta de una fuerte campaña de comunicación social nacional donde se le expliquen a todos los sectores el contexto, los antecedentes, las estadísticas y las razones de una política criminal de esta naturaleza.
El simple decreto, un simple convenio o un acuerdo de reunión, lo único que ha llevado es a una simulación más, donde se homologa de forma (uniformes, vehículos, armamento, comunicaciones, entre otros)[3] que si bien es importante, no es lo principal, ya que se sigue trabajando con la misma materia prima original. La homologación de fondo es hacia los procesos pero sobretodo hacia los miles de hombres y mujeres que ostentan el oficio primero, la profesión después, de Policía.
Dentro de muchas propuestas de procedimientos, a continuación exponemos solo una de ellas:
CUADRO DE POLÍTICA PÚBLICA. ELABORACIÓN PROPIA
- Definir Objetivo. Lo inicial es tener muy claro lo que se quiere. En este caso se pretende crear un Mando Único Policial que administre la operación policial a nivel nacional bajo los principios consagrados en el artículo 21 constitucional y las políticas del Subsistema de Desarrollo Policial del propio Sistema Nacional de Seguridad Pública, es decir con la división funcional o especializaciones siguientes:
- Policía de Proximidad Social
- Policía de Investigación
- Policía de Reacción
- Análisis. Analizar representa un profundo esfuerzo intelectual que consiste en separar un todo entre sus partes, escudriñar cada una de ellas en busca de crear un diagnóstico situacional. Para analizar es menester crear un plan de búsqueda de información que nos llevará a datos, los datos no son otra cosa que una mínima unidad de información, ésta es un conjunto de datos organizados que en un proceso de observación profunda, metódica y completa; en un ejercicio de búsqueda y de escucha,[4] llegan a conformar lo que en el mundo de la investigación policial se le denomina inteligencia, información elevada a un nivel de certeza. En el caso que nos ocupa, información real, actual y veraz para diagnosticar.
- Diagnóstico. La información certera nos llevará al diagnóstico, a preguntarnos los famosos 07 cuestionamientos de cualquier investigación: ¿Qué pasa en materia de seguridad en México?; ¿Cuándo inicio este fenómeno? ¿Cómo es que hemos llegado hasta este punto? ¿Dónde estuvo el fallo? ¿Quiénes son los responsables de esto? ¿Por qué fue que sucedió este fenómeno? ¿Para qué queremos un mando único policial? Y entonces empezar a entender el fenómeno desde el punto de vista de:
- Tecnología, ¿con que se cuenta en materia tecnológica? ¿Cuántos centros de comando hay? ¿en dónde? ¿Qué equipamiento tienen? ¿todos ellos pueden realizar procesos de inteligencia? ¿hay conexión a Plataforma México? Si se predio ¿Cuáles fueron las causas?
- Procesos, ¿existen? Administrativos, operativos, jurídicos; manuales de organización, de operación, organigramas; ¿en cuántos municipios se sigue desarrollando el informe policial homologado? ¿se sube a la plataforma?; ¿se cuenta con una bodega central de datos? ¿son estatales, municipales? ¿se tienen protocolos de las habilidades básicas policiales en las tres especializaciones? ¿Cuántos municipios del país cuentan con la reglamentación básica? Entre otros.
- Recurso Humano. En realidad, ¿cuál es el estado de fuerza nacional? Cuantos estatales y municipales; sus rangos de estudios, edades, situación socio cultural y económica; estado civil, religión y todo lo que nos lleve a identificar a ese individuo biopsicosocioculturoreligioso. Es decir, la unificación deberá partir prácticamente de dignificar a este recurso, el humano, inclusive, dejarlo de llamar “recurso” para que se erija, en la era de la seguridad humana como el hombre o mujer que regresen la paz a México. Es oportuno escribir en torno a la encuesta que escribí en mi última publicación[5] donde a pregunta directa los policías encuestados (2500) preferían ser tratados dignamente por encima de su salario.
- Identificación de necesidades. Como resultado lógico, un diagnóstico nos lleva a un pronóstico[6] y este a un tratamiento. El diagnóstico nos dirá qué sucede en las corporaciones municipales y estatales; cómo se impacta en la federación, algo que la mayoría de los mexicanos ya viven. Corrupción e ineficiencia que ha llevado a una recurrente impunidad.[7] El diagnóstico marcará la pauta en la identificación de necesidades de:
- Recursos Humanos. Conoceremos en primera instancia si el estado de fuerza policial es el idóneo por Municipio y por Estado, seguramente que no es así, algunos sabemos y nos consta que existe una mala distribución policial en el país. Sabremos quienes son los policías del país, desde su edad, hasta las actividades recreativas que desarrollan[8]sin olvidar la aplicación de instrumentos de detección de tendencias criminales y de orientación vocacional. ¿Imagínese el lector, lo maravilloso que sería poder medir y cuantificar algún índice vocacional (entiéndase elección de oficio o profesión por pasión, por amor más allá de gustos y salarios) en nuestros policías? Prácticamente tendríamos un avance en la búsqueda del perfil policial que llevaría a reducir sustancialmente la ineficiencia (cuando se ama una profesión es un deleite prepararse cada día más) y la corrupción (cuando se ama una profesión se cuida la misma, se protege a la institución y todo lo que ella representa) y por lo tanto bajaría la impunidad.
- Recursos Materiales. Todo lo relacionado a equipamiento, que también tiene un proceso de homologación. El equipamiento individual, uniforme con una imagen institucional única; con una estrella portada en el mediastino del pecho, con su significado e historia propia; mismo tipo de fornitura, candados de manos del mismo material[9], uso de aerosol o descarga eléctrica (taser)[10]; armamento primario y secundario, bastón policial o kubotán, entre otros muchos implementos. En términos generales el equipamiento básico e individual en las tres grandes ramas; proximidad social, investigación y reacción, deberán ser los mismos y, por supuesto, el que cada especialización requiera. La formación básica, de mantenimiento y especialización, todas ellas deberán coincidir en las técnicas utilizadas y practicadas.[11]
- Recursos conllevan dinero. El diagnóstico arrojará los recursos necesarios y estos terminarán en las áreas financieras. Importante, que los tomadores de decisiones se acerquen a los que harán uso de los equipos, es práctica común que por economía o por negocio se adquieran materiales de dudosa calidad o, definitivamente poco prácticos o útiles.[12]
- Hablamos de homologar los procedimientos en materia de operación. ¿Cuáles? Todas las que realicen las tres especialidades.
- Proximidad Social. El acercamiento ciudadano de proximidad, el levantamiento de la denuncia, el procesamiento de esta, el diseño de los patrullajes estratégicos para la atención de la denuncia entre otros. Deberán ser llevados a protocolos de actuación únicos.
- Reacción. En materia de reacción, de igual manera, se deberán sacar todos los tipos de operativos realizados como cateos, liberación de personas, revisión vehiculares, puntos de revisión preventivas, entre otras operaciones urbanas y rurales.
- Investigación. En el área de investigación, protocolos para la investigación preventiva y la criminal. Desde la recepción de la información por alguna fuente hasta su procesamiento y resolución respectiva; en la criminal, los procedimientos como primer respondiente y el mantenimiento de la cadena de custodio sin olvidar la participación que llegue a tener durante las investigaciones preliminares o inclusive en el juicio mismo.
Todo debe estar soportado por protocolos que formen parte de los recursos operacionales y que lleven, en un momento dado, a mejorar la calidad del servicio policial preventivo, a mantener la vida e integridad de las personas en alguna operación de alto riesgo pero sobretodo a dar certeza jurídica de las partes involucradas en un juicio y que llevará, irremediablemente a combatir la impunidad y mejorar la eficiencia policial por encima de las cifras, producto de resultados tangibles, medibles y cuantificables en la satisfacción ciudadana, acercándonos a una percepción objetiva de seguridad, no solo que se vea.. Se sienta.
- Fijar objetivos particulares. Con lo hasta aquí expuesto, estamos en condiciones de fijar objetivos particulares: “qué se hace y quién hace qué”. Regionalizar el país y nombrar encargados por región; dentro de regiones organizar sectores y sobre estos cuadrantes, todos ellos bajo mandos con conocimientos y experiencia en materia de seguridad, mandos que solo serán para la transición homologada y que buscarán, en un término de tiempo señalado realizar las tareas anteriores (del inciso 1 al 5) bajo directrices claras emitidas por la Secretaría de Gobernación en coordinación con los estados en el seno del Consejo Nacional de Seguridad Pública.
- Elaborar el Plan Con los objetivos particulares y bien regionalizada la República se deberá plasmar un Plan que se someterá a consideración del Consejo Nacional de Seguridad Pública, plan que deberá contener estos 09 puntos pero además una campaña masiva de información a la sociedad civil y a la comunidad académica para que no solo conozca el plan sino opine al respecto y se sume con propuestas que enriquezcan el presente plan.
- Marco Jurídico. Deberá considerar el “el cómo sí” se puede desarrollar el Plan, lo consideramos como un rubro último pensando en que todas las ideas deben adaptarse a un fundamento legal y no el fundamento legal generar las ideas. Es lógico que este marco jurídico debe partir desde la constitución misma, los tratados internacionales hasta la última circular que justifique la necesidad de crear el Mando Único.
- Definición de los mecanismos de coordinación. Precisamente el Mando Único se ha visto interrumpido en su procedimiento porque no han existido estos mecanismos idóneos de coordinación. Los tres niveles de gobierno deben participar en el seno del Consejo Nacional para ser parte activa en la regionalización del procedimiento, en la opinión y aporte de ideas pero sobretodo en la voluntad política para desarrollar algo que solo representa un beneficio nacional.
- Estrategia de Implantación. Alineado lo anterior, resta poner fecha, día y hora para que en un evento histórico inicien los trabajos de MANDO UNICO POLICIAL partiendo de dar a conocer el objetivo del plan y explicar todo este procedimiento en un evento que de suyo debe ser de relevancia para México. Estaremos hablando de la verdadera transformación de las policías mexicanas hacia una Policía Nacional.
A medida de cierre, es importante, considerar el dejar de desgastar recursos en un decreto que no ha sido tomado como vinculante a nivel nacional, debemos convencer con argumentos de la necesidad y las bondades de esta figura y qué mejor bajo un procedimiento que vaya convenciendo a propios y extraños sobre la necesidad de equilibrar las fuerzas en este país para retornar a esa seguridad perdida desde hace ya más de 12 años.
No debemos confiar en que el Sistema Penal que ahora inicia hará los cambios por naturaleza propia, habrá que coadyuvar en los diferentes rubros de seguridad y procuración de justicia para que esto se haga realidad. El Mando Único es un buena opción… la única.
MCPC MSP Bernardo Gómez del Campo DB
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[1] México sigue utilizando como unidad de medida de satisfacción en la operación policial la baja de la incidencia delictiva por zonas, que lo aborda como directamente proporcional a la eficiencia policial en la misma región; quiere decir que mide la eficiencia por detenciones y puestas a disposición ante ministerio público, misma cifra que utiliza para fijar los parámetros de niveles de incidencia delictiva. Quiere decir que un policía eficiente es aquel que más detenciones haga aunque no se impacte ni en la seguridad ni mucho menos en la prevención del delito. Aquel policía que no tiene puestas a disposición pero su presencia disuasiva y proximidad social inhibe el delito, no es catalogado como eficiente. Hay casos tan patéticos de policías que son cambiados de sector, a pesar que la ciudadanía pida su continuidad, porque no presentan detenciones sin considerar que mantienen un equilibrio en la falsa unidad de medida llamada “incidencia delictiva” que lo único que ha privilegiado es la proliferación y aumento de cifra negras delictivas, generalmente de 5 a 7 delitos cometidos por uno denunciado. Precisamente, con esas cifras se diseñan los fallidos patrullajes.
[2] Defensa Nacional Nivel IV. Combate a la Delincuencia Organizada
[3] Recordemos aquella política sexenal del Policía Estatal Acreditable
[4] Debemos privilegiar el observar por el ver; el escuchar por el oír y el buscar por el encontrar, entonces, habremos llegado a un diagnóstico.
[5] GOMEZ DEL CAMPO DB Bernardo, “En Búsqueda del Perfíl Policial Mexicano”, Editorial Porrúa México, 2010.
[6] ¿Qué pasaría si dejo de hacer o hago algo?, como en las ciencias de la salud, el pronóstico nos da información para tomar alternativas que lleven al óptimo tratamiento.
[7] Impunidad que no terminará con la puesta en marcha del Sistema Penal Acusatorio Oral en tanto no se busquen vocaciones policiales en torno a una unidad de doctrina, de mando y de procedimientos.
[8] Cualquiera pensaría que este dato es irrelevante. En una encuesta de “Satisfacción Laboral” que levantamos a la entonces Agencia de Seguridad Estatal del Estado de México a 2,000 policías la mayoría de ellas (eran mujeres) solicitó tiempo para convivir con su familia por encima del salario “digno”.
[9] Por supuesto con una formación homologada para su uso producto de una técnica mexicana de aseguramiento y conducción con candados de mano.
[10] No es el documento ni el momento para entrar en el análisis si debe ser o no prohibido el uso de esta herramienta de inutilización, si es violatoria o no de los derechos públicos subjetivos.
[11] Los que hemos sido instructores de técnicas y tácticas policiales vemos las diferentes “escuelas” del mundo. Hay policías que se han formado con israelitas, otros con chilenos, unos más con franceses y norteamericanos… Al final, cuando se realiza un examen diagnóstico de conocimientos, encontramos una mezcla de todas ellas que no solo están mal hechas sino que pone en peligro la vida e integridad del elemento policial y sus compañeros. En un futuro no muy lejano, estamos en condiciones de crear una Escuela Mexicana de Técnicas y Tácticas Policiales.
[12] En una ocasión, como Presidente y Fundador de Misiones Regionales de Seguridad AC tuvimos la oportunidad de formar a policías municipales de un pequeño, muy pequeño Municipio en el Estado de México. El presidente había comprado 10 motocicletas chinas, de 125 cm3, tipo choper para un pueblo en su mayoría empedrado. Unidades totalmente fuera de contexto para la orografía del lugar.
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